Este mes, #Históricas apuesta por el futuro. Todas las historias que conocemos hoy sobre mujeres valientes que levantaron la voz, abrieron discusiones y exigieron validar sus opiniones, comenzaron en algún lugar. Sin un nombre reconocible, sin un rostro ícono de lucha. Octubre descubre a Yanira Amandla, una mujer afrobrasileña de 22 años, que nos cuenta acerca de vivir como inmigrante en su propio país, su relación con el feminismo y cómo la afrocentricidad ha logrado sanar sus dolores. 

“Nunca me he identificado como chilena, ni con Chile, ni con la cultura chilena, ni nada de Chile. De hecho, en mi casa hablamos mitad portugués, mitad español. Nunca me he sentido cómoda con Chile”. Yanira, relata que su experiencia hacia el reconocimiento de su identidad fue bastante compleja, ya que se sentía en un limbo entre nacer en un país, y no sentirse parte del mismo.

En contexto de las violentas manifestaciones que terminaron con la quema de pertenencias de familias migrantes en Iquique, Yanira admite su decepción y desilusión. Comenta que lejos de la xenofobia y clasismo con que se catalogó la agresión colectiva, esta apunta al marcador racial. “El odio y la violencia ha aumentado mucho desde que llegaron más inmigrantes negros a Chile”.

“No existen las razas biológicas, eso es una mentira”

A fines del siglo XIX en Chile se instauró la clasificación de raza, que llegó a reemplazar a las castas. Esta cumplió la misma función, separar a las personas por sus diferencias físicas, discriminando a las que se alejaban de la imagen eurocéntrica.

Hoy sabemos que la raza no existe bajo ningún fundamento biológico, sino social. Como explica @afrofeminas, el concepto ha sido utilizado históricamente para clasificar y jerarquizar a las personas, impulsando dinámicas de dominación y sujeción que se sostienen en el racismo estructural.

Dentro de este contexto, los intelectuales de la época, propusieron la idea de Chile como un país con una identidad predominantemente blanca. Así, negaron el mestizaje y sincretismo con la comunidad africana, que arribó esclavizada a fines del siglo XVI.

Sobre esto, Yanira explica que no es fan de la palabra sincretismo, ya que siente que para muchas personas indígenas y negras dentro del continente, fue un proceso de sobrevivencia. “Siento que es muy necesario que las personas que pertenecemos a la comunidad negra mantengamos la tradición porque hoy el capitalismo y la globalización, han coartado todos los espacios de nuestra expresión identitaria”.

“Lo personal es político. El camino de la emancipación negra comienza cuando somos conscientes del proceso de racialización. Cuando nos identificamos culturalmente como personas negras, porque esto abarca mucho más: cultural política y espiritualmente, abarca toda nuestra identidad, nuestra experiencia humana”


“Se supone que el feminismo nos va a emancipar, pero no es así”

Acerca de su relación con el feminismo, Yanira Mandla explica que por mucho tiempo ella creyó que ese era su camino, sin embargo, con el tiempo entendió que no se identificaba con el movimiento y cuando este mismo  no la incluía. “Yo me considero una persona no feminista. Creo que el feminismo es muy necesario dentro de la sociedad, pero en su agenda es insuficiente para las problemáticas de las mujeres negras. Desde su génesis, empezando porque el feminismo es un movimiento que surgió en Europa”

“Yo creo que las problemáticas de género que tenemos las mujeres negras están muy ligadas al marcador racial, es lo que determina toda nuestra vida (…) Yo me siento más cerca del hombre negro que de la mujer blanca”

Yanira comenta que como mujeres negras, tienen a sus propias heroínas históricas. “Sí o sí hay que luchar contra el machismo, pero yo creo que también es superimportante buscar lo anticolonialista y ser anticolonial también conlleva cuestionarnos por qué todos los movimientos con los que nos enfrentamos a la vida o nuestras cosmovisiones, se basan en movimientos eurocéntricos”.



Frente la violencia de género, los estereotipos que deshumanizan y vulneran a las mujeres afrodescendientes se manifiestan como un potenciador. “A través del Sankofa entendemos que el feminismo blanco burgués estaba luchando para poder sufragar, mientras la mujer negra recién estaba luchando para ser considerada humana, para poder tener libertad de vientre. Todo es diferente, muy muy muy diferente y complejo”, manifiesta Yanira respecto a las diferencias hacia las mujeres racializadas. 

Dentro de la conversación, la joven estudiante manifiesta su decisión por lograr la emancipación a través de la autogestión, dentro de movimientos creados por y para la comunidad negra. 

“Molefi Kete Asante es padre de la afrocentricidad moderna. Él dice: importa el objetivo, no los medios. Yo creo que es muy válido cuando las personas negras se posicionan desde la lucha armada o el afrofeminismo. Comprendo y apaño caleta a las hermanas que decidan posicionarse desde ahí, o también desde el panafricanismo, o el afrofuturismo”.

Finalmente, Yanira hace hincapié en que el motivo final de cualquiera de sus posiciones de lucha termina en lograr la emancipación negra y la ansiada libertad. Lograr reconocimiento. Lograr la reparación. 

Yanira Amandla, recorre su camino abriendo discusiones y luchando por espacios dignos, seguros y merecedores para su comunidad. Por esto, estamos seguras de que en algún punto de la historia, la empatía por la violencia hacia grupos humanos va a superar la discriminación histórica que han sufrido. Y mediante nuestra sección #Históricas, estamos seguras de que será mérito de voces como la de Yanira.

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